Aunque cuando pensamos en traviesas de madera lo primero que viene a la cabeza es la madera, en paisajismo también se usan traviesas de piedra artificial y de hormigón imitación madera, pensadas para cubrir el mismo hueco decorativo con otras propiedades de resistencia y mantenimiento. Repasamos las tres para que la elección dependa del uso real que le vayas a dar, no solo del aspecto.
Traviesas de madera
Es la opción más cálida y natural, y la que mejor encaja en jardines de estilo rústico u orgánico. A cambio, necesita un mantenimiento periódico —repasar el tratamiento protector cada cierto tiempo, como explicamos en cómo proteger las traviesas de madera— y su vida útil depende mucho de si está en contacto directo con tierra húmeda. Las piezas de roble aguantan mejor con el tiempo que el pino tratado, aunque también son más caras.
Traviesas de piedra artificial
Fabricadas para imitar el aspecto de la madera envejecida pero con una resistencia a la intemperie superior, no requieren apenas mantenimiento una vez colocadas. Son más pesadas que la madera, lo que las hace más difíciles de manipular e instalar, pero esa misma solidez las hace especialmente adecuadas para pasos y caminos con tránsito frecuente.

Traviesas de hormigón imitación madera
El hormigón armado con textura y pintado en tonos nogal es la opción más duradera de las tres y prácticamente no exige mantenimiento, aunque su acabado imitación madera se nota más de cerca que el de la piedra artificial. Los precios varían bastante según el tamaño de la pieza, desde bordillos pequeños de unos 15 euros hasta traviesas más grandes que superan los 50 euros. Es una lógica parecida a la que ya vimos entre traviesas de tren de madera o de hormigón y entre postes de madera o de hormigón: el hormigón gana en durabilidad y pierde en calidez frente a la madera.
Qué material elegir según el uso
Para huertos o zonas de juego infantil, la madera —siempre como ecotraviesa tratada sin creosota— sigue siendo la opción más natural y económica. Para caminos o zonas de paso con mucho desgaste y humedad constante, la piedra artificial o el hormigón aguantan mejor sin apenas mantenimiento. Y si lo que se busca es calidez visual en un jardín decorativo sin tránsito intenso, la madera vuelve a ser la opción con mejor relación entre aspecto y coste.